Ejercicios para hacer en la oficina

    La vida moderna y más concretamente los trabajos de oficina, hacen que cada día más gente se pase muchas horas sentados delante de un ordenador. Aquí no tenemos capacidad de elección, es nuestro trabajo y debemos hacerlo de la manera más saludable. Día tras día nuestra espalda se resiente, la vista se cansa, las muñecas notan las largas jornadas laborales en la misma postura, etc. Vamos a enseñaros algunos ejercicios para hacer en la oficina y así mitigar en cierta medida la aparición de estas secuelas debido al exceso de horas que echamos sentados frente al ordenador.

     Antes de nada, veamos qué postura deberíamos tomar a la hora de sentarnos para evitar así los futuros problemas.

ejercicios para hacer en la oficina

APRENDE A SENTARTE BIEN EN LA SILLA

  • LA SILLA: en muchos casos no dependerá de nosotros el tener o no una silla decente, estamos en la empresa y hay que adaptarse a lo que el jefe decida poner. En caso de que podamos elegir uno u otro sillón de oficina, deberíamos decantarnos por una silla ergonómica, con un respaldo no demasiado alto. Es imprescindible que podamos adaptarla a la curvatura de nuestra columna. También es importante que no sea excesivamente rígida.
  • ALTURA: lo ideal sería que fuera regulable en altura, cuando nos sentamos debemos tener los brazos sobre el teclado en una posición horizontal, más o menos formando un ángulo recto. También debemos escapar de aquellos sillones demasiado blandos y que son realmente cómodos, pero que a la vez facilitan el que nos acomodemos y tomemos malas posturas.
  • ¿CÓMO NOS SENTAMOS?:  la postura ideal es manteniendo la columna vertebral recta y perfectamente apoyada en el respaldo del sillón. Los brazos, como decíamos con anterioridad, deben formar un ángulo recto y los hombros estar en paralelo con el resto del tronco. Respecto a las manos, decir que deberían estar relajadas. Debemos evitar todo tipo de tensión que sólo traerá consigo dolor en las muñecas y los ligamentos agarrotados con el tiempo. Respecto a las piernas, diremos que lo ideal sería que estuviesen ligeramente abiertas y formando un ángulo recto en las rodillas. Las plantas de los pies deberían estar en paralelo con el suelo, nada de posturas que podrían resultar más cómodas en un inicio pero que sólo traerían consigo dolores posteriores de espalda. Hay en el mercado los cómodos reposapiés, que como su nombre indica, nos dará mayor comodidad manteniendo la postura recomendada.

Ya hemos visto la manera correcta de tomar asiento a la hora de trabajar en una oficina, ¿parece fácil verdad?, pues sentimos decir que no siempre se cumple. Es sencillo caer en la dejadez o simplemente comodidad y tomar malos hábitos que traerán problemas con posterioridad. A continuación veremos algunos ejemplos de ejercicios para hacer en la oficina que seguro os vendrán estupendos.

EJERCICIOS PARA HACER EN LA OFICINA

Lo ideal sería poder contar con un espacio en el trabajo, en el que el jefe ya nos haya autorizado la realización de ciertos ejercicios o al menos estiramientos en algún momento de la jornada laboral. Pese a lo que muchos jefes piensan no se bajaría el rendimiento laboral, ya que numerosos estudios han demostrado que introducir una actividad cómo el ejercicio de grupo en una empresa, da una mayor efectividad a los trabajadores en el tiempo de trabajo real. Nos servirá para aliviar tensiones, desestresarnos, socializar con los compañeros y hacer así un grupo más y mejor unido, y cómo no, evitar lesiones o simplemente molestias por la exposición prolongada de nuestro cuerpo a largas jornadas de trabajo en la misma postura y sin apenas movernos.ejercicios en la oficina

  • Nos sentamos en el borde del escritorio y ponemos las palmas de la mano a los lados de nuestro cuerpo. Mientras mantenemos los pies juntos, vamos a doblar los codos y deslizarnos hacia al suelo hasta que nuestros brazos consigan un ángulo de 90º. Para entendernos, son una especie de sentadillas pero con las manos apoyadas en el escritorio. Lo ideal sería repetir este ejercicio al menos 15 veces ,eso si, de manera progresiva, no vayamos a morirnos con las agujetas el primer día.
  • Vamos a realizar una especie de postura yoga sobre la silla, eso si, siempre que nuestro asiento nos lo permita. Cruzamos las piernas y ponemos los pies sobre nuestro sillón de trabajo. Después colocamos los brazos a los lados del cuerpo y contraemos el abdomen al mismo tiempo que estiramos nuestra columna con el afán de alzarnos unos centímetros. Mantendremos esta postura unos 15 segundos, descansaremos sobre 20 y repetiremos el ejercicio.
  • Brazos a los laterales del sillón, estiramos una de las piernas hasta que quede en paralelo con el suelo. Haremos lo mismo con la otra pierna tras haber aguantado en esta postura algunos segundos y repetiremos el ejercicio sobre diez veces.
  • Ponemos nuestra espalda contra una de las paredes y alejaremos nuestros pies con la intención de “sentarnos” en el aire, tras flexionar las rodillas 90º. Mantendremos esta postura todo lo que nuestro cuerpo nos lo permita.
  • Nos ponemos de pie y con los brazos estirados hacia la mesa o escritorio. Bajamos el cuerpo lentamente hasta formar con las rodillas un ángulo de 90º, mantenemos esta posición lo que podamos, repetir ejercicio al menos 10 veces.
  • Nos sentamos y levantamos los brazos. A continuación estiramos el brazo derecho sobre la mesa, con la mano izquierda agarramos la parte trasera de la silla y a continuación giramos nuestro cuerpo hacia la izquierda, manteniéndolo al menos 10 segundos. Repetiremos este ejercicio con el otro lado.
  • Practica siempre que el trabajo nos lo permita y no llamemos la atención de compañeros, ejercicios de estiramientos del tipo descontracturar el cuello hacia los laterales o alante/atrás, elevar los hombros para aliviar tensiones, giros de muñecas para relajarlas, elevar los brazos por encima de nuestra cabeza, etc.

Estos son sólo unos ejemplos del tipo de actividad que podéis hacer en vuestro trabajo para ayudar a nuestro organismo. Ya sabéis, debemos coger buenos hábitos para evitar problemas posteriores, del tipo, visión cansada por no dar un descanso a nuestros ojos de vez en cuando, respirar profundamente de vez en cuando o beber una buena cantidad de agua en nuestra jornada laboral.

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