Cómo reducir el consumo de sal.

    En la época de los romanos la sal era signo de vida, de riqueza y prosperidad, muestra de ello es que pagaban los jornales de los trabajadores con sal (de ahí proviene la palabra “salario”); que a su vez era utilizada como conservante para los alimentos, pudiendo así mantener en unas condiciones óptimas durante largo tiempo, aquellos alimentos perecederos como la carne de las matanzas. Sin embargo, en esta entrada intentaremos explicar cómo reducir el consumo de sal en nuestra alimentación.

    En nuestros tiempos, donde los congeladores, frigoríficos y demás están por todos lados, quizás la necesidad de sal no sea tanta como muchos creen. De hecho sería mejor prevenir e intentar limREDUCIR EL CONSUMO DE SALitar en todo lo posible su consumo para evitar problemas posteriores.

    De sobra es sabido que personas con problemas cardíacos, de riñones, hipertensión, retención de líquidos, osteoporosis, diabetes o cataratas no deben comer con sal. Esto es así debido a los efectos que dicho elemento produce en nuestro organismo cuando se consume (está asociado su consumo con el incremento de la presión sanguínea).

    Y ahora es cuando viene el dilema… vale, es más sano, pero es que la comida sin sal no hay quien se la coma… Pues ante esto sólo puedo contestar que hay varias opciones, y está en tu mano que las pongas en práctica o no, tú decides.

IDEAS PARA REDUCIR EL CONSUMO DE SAL

 

   La primera, consume más productos frescos como pueden ser las frutas o las verduras antes que aquellos platos ya preparados que podemos encontrar en cualquier supermercado. Una ensalada fresca y crujiente siempre será mejor opción que una lasaña o pizza al microondas.

     Otra opción con la que contamos y que resulta de gran ayuda son las especies y las hierbas aromáticas. Con la ayuda del ajo, el orégano, la albahaca, la pimienta (ya sea blanca, negra, rosa o una mezcla de ellas) y un chorrito de limón recién exprimido podemos hacer verdaderas virguerías y no echar en falta la sal en absoluto. Si quieres probar a preparar unos cuantos platos de esta forma seguro que te convences para desterrar por siempre jamás el salero de tu cocina y abrirte a un mundo impresionante de sabores que hasta ahora ese pequeño botecito lleno de sal no te dejaba ver.

 Como reducir el consumo de sal    Por tercera opción voy a nombrar un compuesto químico, sí, como lo oyes pero ¡no te asustes! Se trata del cloruro potásico, que es otro tipo de sal sin efectos nocivos para el organismo. De hecho hay muchas industrias alimentarias que lo utilizan en sustitución del cloruro de sodio (sal común) movidos por los estudios que demuestran que el potasio es mas beneficioso para nuestro organismo que la sal refinada. Aun así debemos buscar un punto de equilibrio, ya se sabe que lo bueno, si breve (en este caso, si poco), dos veces bueno.

     Y ya casi para terminar, comentar que lo recomendado por los entendidos en el tema, es no consumir más de tres gramos de sal al día. Aquí es donde nos toca estar alerta y vigilar lo que comemos, pues no sólo se refieren a aquella sal que puedas echar en tu plato a la hora de las comidas, también suma aquella que venga en los productos que compramos, desde una bolsa de patatas fritas a una salsa industrial o unas simples galletas para el desayuno. Normalmente todo lleva sal, en mayor o menos medida, pero lleva. Elije los productos que mejor te vengan en función de la cantidad de sal y estarás cuidando tu cuerpo y tu salud. Piensa que cuando el médico elimina la sal de la alimentación de un paciente, es que el paciente ya llega tarde; sé precavido y no tendrás que lamentarte en un futuro.

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